Estamos viviendo una era fascinante, pero también un poco peligrosa. La tecnología avanza a una gran velocidad y, con ella, surgen nuevas herramientas que, aunque maravillosas, pueden ser un arma de doble filo si no andamos con cuidado. Hoy quiero hablarles de una de ellas: los videos generados por inteligencia artificial (IA).
Seguro que ya han visto alguno. Tal vez uno de esos videos graciosos de un famoso diciendo algo descabellado que jamás diría en la vida real, o quizás una noticia que parece demasiado buena (o demasiado mala) para ser verdad. El punto es que la IA ha llegado al mundo de la creación audiovisual para quedarse, y es nuestra responsabilidad aprender a lidiar con esto.
¿Por qué deberíamos preocuparnos?
El problema no es la tecnología en sí, sino el uso que se le da. Imaginen un video de un político haciendo declaraciones de odio que nunca hizo, o una imagen falsa de un desastre natural que causa pánico innecesario. Los videos generados por IA, a menudo llamados “deepfakes”, pueden ser increíblemente convincentes y, si caemos en la trampa, pueden usarse para manipular nuestra opinión, desinformar a gran escala e incluso dañar la reputación de personas y organizaciones.
No se trata de vivir con miedo, sino de ser conscientes y de tomar precauciones. La desinformación, en cualquiera de sus formas, es un enemigo de la verdad y de la democracia, y cada uno de nosotros tiene un papel crucial en combatirla.
Cómo afinar nuestros sentidos para detectar deepfakes
Ahora, la pregunta de los 64,000 chavitos: ¿cómo los detectamos? Afortunadamente, no todo está perdido. Aunque la tecnología avanza, también hay formas de desenmascarar estos videos. Aquí les dejo una lista de señales de alerta a las que deben prestar atención:
- Observa el rostro con atención: La piel puede verse demasiado suave o, por el contrario, muy arrugada. Los bordes alrededor de la cara, el cuello y las orejas pueden ser borrosos o tener una iluminación extraña. A veces, las expresiones faciales no son del todo naturales o los movimientos de la boca no coinciden perfectamente con el audio. Un detalle común es que la persona del video parpadea de forma extraña, muy poco o demasiado rápido.
- Fíjate en los detalles: A menudo, los deepfakes fallan en los pequeños detalles. Revisa si el pelo está demasiado estático, si hay inconsistencias en el fondo, si la iluminación no tiene sentido con la escena, o si hay sombras raras en la cara de la persona. Los accesorios como gafas o joyas también pueden parecer distorsionados.
- Pon atención al audio: La voz puede sonar robótica o metálica, con un tono inusual o una cadencia extraña. A veces, el audio y el video no están perfectamente sincronizados. Si el sonido de las palabras parece estar desfasado con el movimiento de los labios, es una señal de alarma.
- Verifica la fuente: Antes de compartir un video, por muy impactante que sea, pregúntate: ¿quién lo publicó? ¿Es una fuente de noticias confiable? ¿Se ha visto este video en otros medios respetables? Si el video solo aparece en una cuenta de redes sociales anónima, es probable que no sea auténtico.
La importancia de la fuente
Este último punto es, quizá, el más importante. El contenido que consumimos a diario proviene de millones de fuentes, y no todas son dignas de confianza. Antes de creer ciegamente en algo, tómate un momento para hacer una pequeña investigación. Busca la misma información en varios medios de comunicación conocidos por su rigurosidad. Si no encuentras nada, o si la historia es radicalmente diferente en otras plataformas, es una señal de que estás frente a un posible engaño.
En el mundo digital, la verificación es nuestra mejor arma. Con cada “me gusta”, cada “compartir”, y cada comentario, somos responsables de la información que circula en las redes. No caigas en la trampa de ser un propagador de mentiras, aunque sea de forma involuntaria. Sé un guardián de la verdad.
El avance de la IA es imparable, y en lugar de temerle, debemos aprender a vivir con ella, a entender sus trucos y a utilizar el pensamiento crítico para no ser víctimas de la desinformación.
La próxima vez que veas un video que te parezca fuera de lo normal, respira hondo, haz un poco de investigación y, sobre todo, no lo compartas sin haber verificado primero. La verdad lo vale.
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